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SIERRA DE SEGURA

La sierra del Segura es una sierra que forma parte de los sistemas Prebéticos, y se extiende en dirección suroeste-noreste en las provincias de JaénAlbacete y Murcia. Históricamente está configurada por los municipios de la antigua Encomienda de Segura de la Orden de Santiago a la que Letur pertenece.

La sierra de Segura se forma de los depósitos de material de una gran geosinclina (una gran depresión en forma de embudo) que formaron una gran cuenca marina entre África y Europa durante la era de los dinosaurios, 251 y 65 millones de años atrás. El territorio que hoy forma la sierra del segura fue formado por el plegamiento alpino que comenzó muy poco después de la extinción de los dinosaurios, hace 65 millones de años, y que a día de hoy continua gracias al empuje que ejerce África (placa africana) contra Europa, y que ha dado origen a la mayoría de montañas europeas como los Alpes.

 

El hecho de que el territorio que hoy forma la Sierra de Segura fuese una gran depresión marina es muy visible por la gran cantidad de fósiles de animales marinos presentes en cualquier lugar de la sierra, mas visible hacia el sudeste, zona donde se encuentra Letur.

En lo que se refiere a lo humano, hasta donde se sabe hoy, el territorio fue primeramente ocupado durante el Paleolítico por pueblos nómadas pre-neandertales de 150.000 a 50.000 años atrás, cuya huella es mas visible en la zona mas occidental de la Sierra de Segura (Jaén). Posteriormente el desarrollo del Neolítico dejo una gran huella a su paso por la sierra. Buena prueba de ello son las pinturas rupestres de arte levantino visibles a lo largo de toda la Sierra de Segura, y mas concretamente el legado que los moradores de las serranías de Letur quisieron dejarnos a mas de 1200m de altitud con la majestuosa Dama de Letur.

La edad de plenitud en la prehistoria fue sin duda la Edad del Bronce, donde el desarrollo del, a día de hoy inexplorado y olvidado, pueblo Íbero dejo sublimes huellas a lo largo de toda la sierra. Mas adelante y ya con el imperio Cartaginés en tierras íberas, la Sierra de Segura fue un lugar habitual de paso comercial. Fruto de una de las múltiples batallas por el control de los pasos comerciales de la sierra, el general del ejercito Cartaginés Amilcar Barca, y padre del legendario Anibal (Barca), vio el fin de sus días a las orillas del Río Segura en plena Sierra de Segura. Su tumba puede ser visitada en las cercanías de Elche de La Sierra (la supuesta antigua Hélice Íbera).

El carácter de paso permaneció durante época Romana y Visigoda hasta la llegada de Al-Andalus, en donde la sierra quedó dividida en diferentes territorios con una prominente localidad central como era Segura de La Sierra (Jaén). La zona fue objeto de grandes y cruentas disputas entre Almorávides y Almohades. La reconquista cristiana llegó a estas tierras en el siglo XIII, cuando en 1214 Segura de la Sierra cae por primera vez del lado cristiano por manos de la Orden de Santiago. La zona, todavía fuertemente influenciada por Árabes, fue objeto de múltiples conquistas y reconquistas. Letur fue en esta época incendiada y destruida al menos en dos ocasiones. A medida que el cristianismo avanzaba en Murcia, la zona perdió poder Árabe hasta la reconquista final de Segura de la Sierra en 1241, momento en que el Rey de Castilla (Fernando III) otorga a la Orden de Santiago el mando sobre la región a través de la encomienda de Segura de la Sierra.

Bajo la orden Santiaguista de Segura de la Sierra la comarca es repoblada en varias ocasiones por familias cristianas y sufre constantes incursiones musulmanas que ponen en jaque diferentes poblaciones de la sierra. Alonso Fajardo (El Bravo), uno de los mas influyentes políticos y belicistas de la historia del sureste, paso una de sus peores vivencias en el Castillo de Letur, del que era dueño tras el perdón de Enrique IV, siendo sitiado por una de estas incursiones.

La sierra, bajo dominio cristiano, fue en buena parte sustentada por la industria maderera, que utilizaba tanto el Río Segura como el Río Guadalquivir para transportar madera al resto de Andalucía y Murcia. Esta actividad tuvo gran importancia durante toda la alta edad media hasta el mismo siglo XX.